Ningún año es igual que el anterior es una propuesta creativa que investiga el concepto de simulación en la era digital en combinación con la idea de reproducción estética de la realidad, colocando como protagonista al ser humano como agente responsable de la elaboración de estos procesos. Plantea, como resultado de esta investigación, la generación de un espacio interactivo a modo de instalación artística que integra los recursos pictóricos y escultóricos tradicionales en contraste con los nuevos medios digitales para la creación. Elabora, por tanto, un ambiente en el que el espacio físico se distorsiona para transformarse y representarse a través del espacio virtual.
Este proyecto construye un imaginario artístico basado en el estudio de la simulación en la etapa contemporánea, empleando recursos visuales propios de la ciencia ficción. A través de la realización de piezas digitales y físicas se integra el concepto de representación de la realidad ficticia, poniendo de manifiesto la doble identidad y realidad del individuo en el medio físico y virtual, y se conforma un ambiente en el que se distinguen diferentes maneras de percibir y observar la realidad en la actualidad. De esta manera, evidencia los procesos de interpretación de la realidad física en el medio virtual, generando nuevos universos fruto de la distorsión de la realidad tal y como la conocemos.
La instalación artística incorpora tres dimensiones de realidad; la realidad matérica y táctil, la realidad a través de las dos dimensiones digitales, y la realidad a través de las tres dimensiones en la inmersión virtual. La dimensión matérica se compone de una serie de esculturas cuyos aspectos formales y de producción ofrecen la posibilidad de percibirlas mediante el tacto, acercando al espectador al aspecto más físico y tangible de la realidad. La dimensión digital a través de la pantalla se encuentra en una serie de instalaciones de video mostradas en pantallas televisivas, y creadas a partir de un espacio modelado y animado en 3D, así como de animaciones fotográficas de otros elementos. Por último, la dimensión virtual se muestra a través de la visualización de una imagen 360º del interior del espacio modelado en 3D, a través de unas gafas capacitadas con lentes para la inmersión en este tipo de formatos.
Además, el desarrollo del lenguaje artístico del proyecto integra una lectura ordenada de los códigos investigados en relación al concepto de estetización o reproducción estética de la realidad. Se emplea la textura, el color y el brillo, tanto en las obras matéricas como en las digitales, para mostrar un contraste entre la realidad física y la digital conforme a los ideales estéticos de la sociedad. Se presenta la textura rugosa e irregular en las piezas escultóricas en contraposición a las superficies pulidas y limpias de las piezas digitales. Este contraste pone de manifiesto la cercanía e imperfección natural de la realidad física frente a la lejanía y carácter utópico y ficticio del universo digital, en el que el individuo lleva a cabo un proceso de simulación.
La instalación ofrece una experiencia sensorial conformada por los diferentes elementos que la componen. Las piezas escultóricas brindan una interacción táctil con la obra, mientras que las digitales se prestan a la observación de las pantallas y la inmersión en el espacio virtual. La pieza de sonido desarrollada como obra de arte sonoro, amplia la estimulación sensorial aportando un recurso ambiental. Además, el montaje del resto de componentes de la instalación, como la arena bajo las piezas escultóricas o las grandes cortinas de plástico transparente ligero, sitúan al espectador en un espacio ficticio y paralelo. Se construye un ambiente que genera un universo alternativo, favoreciendo al concepto de simulación de la realidad y estableciendo un diálogo entre lo material y lo inmaterial.
Ningún año es igual que el anterior, 2024
Instalación Phygital
Escultura en escayola y técnicas mixtas, animación y modelado 3D, instalación de video 360º y pieza de sonora.
Medidas variables
















